¿Qué es una burbuja inmobiliaria? ¿Estamos entrando nuevamente en una?

¿Qué es una burbuja inmobiliaria? ¿Estamos entrando nuevamente en una?

Pasados casi 10 años desde la crisis inmobiliaria en España, el recuerdo sigue fresco y las consecuencias aún persisten. No obstante, los síntomas de la recuperación son evidentes, tanto en transacciones (550.000), como en operaciones de compraventa (14,6% más en 2017). A pesar del optimismo, se especula que una nueva burbuja inmobiliaria está latente. ¿Será cierto?

Entendiendo el concepto de burbuja inmobiliaria

Antes de aclarar si dicha suposición está justificada, nos parece importante abordar el concepto de burbuja inmobiliaria. De hecho, este fenómeno comienza con un alza de precios desproporcionada y sin justificación de las propiedades o viviendas. Alimentados por la especulación, los costes cada vez más elevados están impulsados por una oferta y demanda que no son reales.

A medida que los inversionistas muestran interés en comparar los inmuebles, la demanda crece por representar un negocio atractivo. En función de la revalorización, los involucrados esperan capitalizar ante la perspectiva de la subida de precios. Por ende, las constructoras, inmobiliarias y promotoras se dedican a suplir esta necesidad edificando más bienes raíces.

En un momento dado, la especulación toma el control de la dinámica porque los compradores siguen ofreciendo más dinero. Mientras los precios suben, más personas quieren aprovechar la oportunidad para sacar provecho de esta rentabilidad imaginaria. Además, la puesta en el mercado de más inmuebles no satisface las necesidades sociales.

Cuando existe un número limitado de bienes y luego se genera una sobre oferta, la burbuja explota. Como hay más casas, apartamentos, fincas o locales para satisfacer a los inversionistas, los precios se desploman. Dado que existe una mayor disponibilidad y no hay suficientes compradores, la consecuencia natural es un abaratamiento de las propiedades.

¿Existe la posibilidad de otra burbuja inmobiliaria?

Si tenemos en mente que ya pasó antes y que todo es posible, ciertamente no podría descartarse un nuevo desastre. Sin embargo, de pensar que pudiera suceder a que las condiciones estén dadas, es otro cuento muy diferente. Esta racionalización está fundamentada en las cifras otorgadas por los principales entes encargados de vigilar el mercado inmobiliario.

En este sentido, los datos ofrecidos por fuentes oficiales señalan que estamos muy lejos de los máximos históricos de 2007. En aquel momento, los visados por obra nueva llegaron hasta 885.181, una diferencia significativa con respecto a octubre de 2017 (75.146). Aunque la recuperación es evidente, las señales de alarma no están encendidas.

Por otra parte, las instituciones financieras han tomado sus precauciones en lo que se refiere al financiamiento de hipotecas. Estas medidas de precaución están complementadas por un nivel de paro más grave previo a la crisis. Si bien las proyecciones para 2018 son positivas en cuanto a compraventa y construcción, no se compara con el 2007.

Por el contrario, otros expertos que señalan que en las grandes ciudades existen señales que requieren atención. Se trata puntualmente de las zonas con mucha demanda y con un atractivo turístico especial. Aunque la media general del país no presenta riesgos evidentes, dicha preocupación está fundamentada en un alza rápida y sostenida que supera los 2 dígitos.

 

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